mié

09

may

2018

Los diarios de Samuel Pepys y la sociedad del siglo XVII

Retrato de Samuel Pepys

Quien quiera conocer con alguna profundidad la vida de las clases altas urbanas europeas en el siglo XVII tiene que leer los diarios de Samuel Pepys. Alto funcionario del Almirantazgo y miembro del Parlamento, Pepys escribió unos detalladísimos diarios entre 1660 y 1669, en los que relata su ascenso dentro de la estructura administrativa del gobierno, la corrupción, los métodos de trabajo (su esfuerzo y constancia frente a la indolencia que percibía en su entorno), su vida sexual, su salud… Por las páginas de los diarios desfila el entorno social de la época: las costumbres sociales, la sanidad, la epidemia de 1665, la muerte, la guerra. Alguien tuvo la brillante idea de publicar en internet su diario como si de una entrada actual se tratase (hoy por ejemplo toca la entrada del 13 de noviembre de 1666), incluidos los comentarios de los lectores. En esa web se puede acceder a muchísima información sobre los diarios y sobre la Inglaterra del siglo XVII. Incluso están geolocalizados los lugares que visitó Pepys. ¡Muy recomendable!

mié

21

feb

2018

Los MOOC y la futura enseñanza en la era de la globalización

Dibujo que muestra las características básicas de los MOOC
Lou Mcgill

Los cursos online masivos (Massive Online Open Courses - MOOC) que ha popularizado la Stanford University se perfilan como la tendencia que dominará el futuro de la enseñanza en la era de la segunda globalización y la "sociedad del conocimiento". Dos son las características básicas de los MOOCs: 1) los materiales y los cursos son accesibles y, por tanto, son gratuitos; y 2) están dirigidos a una audiencia global y masiva. Las instituciones que los ponen en marcha los financian mediante la acreditación, es decir, cobrando a aquellos estudiantes que requieren una acreditación de que han superado un curso. Los bajos costes asociados a los cursos a distancia y la audiencia masiva hacen el resto: con que un pequeño porcentaje desee acreditar, la institución educativa obtiene beneficios de esta actividad.

 

A partir de esta idea se han creado plataformas para la creación de cursos MOOC como Udacity, o proyectos de colaboración entre universidades como Coursera. Lo que venden básicamente las universidades que ofertan MOOC es cursos de calidad acreditados por una institución prestigiosa. Por eso, el prestigio o la marca resulta por ahora fundamental para que un determinado MOOC tenga éxito. Como sucede en otros ámbitos de la sociedad y la economía en la era de la globalización, este fenómeno se extenderá entre aquellas instituciones que a escala global cuentan con la ventaja comparativa de la marca y el prestigio; mientras que probablemente surgirán también MOOC a escala local, aprovechando las ventajas de poder explotar nichos de conocimiento vinculados a esa escala.

vie

12

ene

2018

Cómo escoger el tipo de gráfico adecuado

Escoger el mejor gráfico
www.extremepresentation.com

En este diagrama podemos ver cómo escoger el tipo de gráfico más adecuado para representar los datos que hemos trabajado o la idea que queremos transmitir. Hay cuatro grandes familias de gráficos dependiendo de si 1) queremos hacer comparaciones entre categorías, marcos temporales o variables; 2) queremos representar la relación que existe entre variables; 3) queremos analizar la distribución de los datos; 4) o queremos analizar la composición de los datos. La elección del gráfico, por tanto, ha de empezar por la elección de una de estas cuatro familias de gráficos.

jue

21

dic

2017

Desigualdad económica, conflicto social y crecimiento: la tesis de Alesina y Perotti

Manifestación del 15M en la Puerta del Sol
© Aurora Petra

Parece que no se están teniendo en cuenta a la hora de diseñar las políticas públicas los efectos perversos que produce el incremento de la desigualdad. El incremento de la desigualdad no sólo afecta al bienestar y condiciones de vida de los ciudadanos. También tiene efectos macroeconómicos sobre el crecimiento en el largo plazo.


Los que están obviando casi por completo el problema de la desigualdad en el diseño e implementación de las políticas fiscales y de gasto público deberían echar un vistazo al artículo ya clásico de Alesina y Perotti (1996) en la European Economic Review [el enlace va al artículo completo]. En su trabajo demostraban, con un análisis de 71 países para el periodo 1960-1985, que el incremento de la desigualdad de renta tiende a aumentar el descontento social, lo cual se traduce tarde o temprano en inestabilidad política. La inestabilidad política ahuyenta la inversión de capital, por lo que desigualdad de renta e inversión están inversamente correlacionados. Es conocida la importancia que tiene la inversión en el crecimiento económico, por lo que su disminución ralentizaría el crecimiento en el largo plazo.


En definitiva, además de los efectos sobre los niveles de vida de los grupos que la sufren, cuando no se aborda el problema de la creciente desigualdad se genera también un círculo perverso de desigualdad, conflicto social, inestabilidad política, disminución de la inversión de capital y ralentización consiguiente del crecimiento económico.

mar

14

nov

2017

Enorme crecimiento de la desigualdad en España

Aludíamos en el artículo anterior al fuerte crecimiento de la desigualdad que se está produciendo en España en los últimos años. He querido reproducir el gráfico de The Economist que citábamos y que habían elaborado con datos de la OCDE. Como se puede observar, es en España donde se ha abierto la mayor brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre en el periodo entre 2007 y 2011. El ajuste vía desempleo explica el hundimiento de las rentas bajas, mientras que una fiscalidad muy favorable a las rentas que no proceden del trabajo podría explicar lo poco que han sufrido la crisis económica las rentas más altas. Al mismo tiempo, la ausencia de políticas públicas redistributivas y correctoras de las situaciones de pobreza ha contribuido decisivamente al crecimiento enorme de la desigualdad. Desigualdad que nos acerca progresivamente a la experiencia latinoamericana y nos aleja de la europea.

 

sáb

23

sep

2017

La creciente desigualdad: la tesis de Joseph Stiglitz

Desigualdad - Dibujo de Pawel Kuczynski
Pawel Kuczynski

Ya hemos comentado en otras entradas el fuerte crecimiento de la desigualdad que se está produciendo en Estados Unidos y en otros países de la OCDE. Se trata de un fenómeno de largo plazo, que se inicia después de la crisis del petróleo y continúa  tras la “Gran depresión”  de 2007-2008. Señalábamos como factores explicativos más importantes el impacto de la globalización y el parcial desmantelamiento de las instituciones y políticas de bienestar construidas después de la Segunda Guerra Mundial.

 

He terminado de leer el libro de Stiglitz, The Price of Inequality: How Today's Divided Society Endangers Our Future. En esta obra Stiglitz también insiste en la importancia de las políticas públicas a la hora de explicar el crecimiento de la desigualdad, aunque aporta otro enfoque que explicaría asimismo las causas de la puesta en práctica de esas políticas públicas promotoras de la desigualdad. Según Stiglitz, las grandes elites económicas habrían tenido un éxito sin precedentes en la búsqueda de rentas (rent-seeking), apropiándose de una fracción importante de la renta generada por la mayoría de la población. Es decir, su enriquecimiento no sería fruto de la creación de renta, sino de la extracción de la de otros. La desigualdad no es fruto de circunstancias, sino promovida conscientemente, “creada”.

 

¿Cómo lo han conseguido? Ante todo, mediante mecanismos que permanecen ocultos para la mayoría de la población, pero que son aceptados por las elites gobernantes: haciendo que los mercados sean menos transparentes y por lo tanto menos competitivos, más monopolísticos u oligopolísticos; fomentando la opacidad de los mercados financieros, de las entidades y de sus prácticas; vendiendo al gobierno productos por encima de su precio de mercado… En general, los más ricos se han convertido en ricos no por su genialidad como inventores o descubridores de una idea de negocio, sino por encontrar la mejor manera de explotar su poder de mercado y otras imperfecciones del mercado. También su éxito se debe a que han conseguido la mejor manera de que la clase política trabaje para ellos en lugar de para el bien común. Por ejemplo, convenciendo a los gobernantes para que desarrollen un sistema fiscal regresivo.

 

mar

15

ago

2017

Las discontinuidades en la mejora de la esperanza de vida a largo plazo

La mejora de la nutrición gracias al desarrollo tecnológico y al crecimiento de la renta produjo una mejora de la esperanza de vida en los últimos 200 años, como veíamos en el post anterior. Sin embargo, es preciso destacar que la reducción de la mortalidad no fue un proceso regular sino que presentó parones e incluso algunos retrocesos. Si nos fijamos en el gráfico de arriba de Fogel & Costa se observa que dentro de la tendencia secular al descenso de las tasas de mortalidad en Inglaterra y Francia se  produjo un freno notable hacia mediados del siglo XIX: entre las décadas de 1830 y 1870 en Inglaterra y entre las décadas de 1840 y 1870 en Francia.

 

Esto quiere decir que hay que matizar la relación entre crecimiento económico e incremento de la esperanza de vida. En el caso de Inglaterra y Francia en el siglo XIX, la rápida urbanización produjo un retroceso en los niveles de vida en determinadas zonas urbanas (más bien en la de tamaño medio) debido a que la provisión de servicios médicos y de higiene fue por detrás del crecimiento demográfico. Además de la provisión de servicios médicos, hay que tener en cuenta también que la malnutrición se hizo crónica en muchos segmentos de las clases trabajadoras urbanas. La malnutrición provocaba un efecto perverso (sinergismo lo denominó Taylor) sobre los individuos y familias afectados: les exponía a enfermedades infecciosas las cuales al mismo tiempo, una vez contagiados, dificultaban la metabolización de las calorías. Todo ello en un contexto en el que la producción industrial requería de un mayor esfuerzo físico y constante, y por lo tanto de un mayor consumo calórico continuado.

 

Referencias:

Scrimshaw, N. S., Taylor, C. E. y Gordon, C. E. (1968), "Interactions of nutrition and infection". Monograph series, World Health Organization, 57, 3-329.

Fogel, Robert W. (2009), Escapar del hambre y la muerte prematura 1700-2100. Europa, América y el Tercer Mundo. Alianza, Madrid.

mar

11

jul

2017

¿Por qué somos cada vez más longevos? La teoría de la evolución "tecnofisio" de Fogel & Costa

Body height, BMI and mortality

La esperanza de vida de los países avanzados se ha doblado en los últimos 200 años, pasando de menos de 40 años en 1800 a unos 80 años en la actualidad. ¿Cómo se explica la fuerte reducción secular de la mortalidad? Un primer paso para resolver esta cuestión sería preguntarse cuál era la principal causa de mortalidad en la era preindustrial, y la mayor parte de la literatura coincide en que no fueron las hambrunas  y las crisis de subsistencias, sino la malnutrición y la relación de ésta con las enfermedades.

 

En un artículo de 1997, el premio nobel Robert Fogel y Dora Costa desarrollaron una teoría para explicar los mecanismos concretos que produjeron ese declive secular de la mortalidad. Propusieron que en los dos últimos siglos el ser humano, gracias a la tecnología, había logrado un grado de control del medioambiente que no había conseguido ninguna generación anterior del homo sapiens. Este control medioambiental mejoró la nutrición y redujo la carga de trabajo necesaria para proveerse de alimentos, lo que produjo mejoras fisiológicas sin precedentes (fisiológicas, no genéticas), incrementándose el tamaño corporal por encima del 50% y mejorando la fortaleza del cuerpo y las capacidades de todo el sistema de órganos vitales.

 

En los gráficos de arriba los autores comparan el riesgo relativo de mortalidad por un lado y la altura y el índice de masa corporal por otro lado para dos grupos: los soldados veteranos de Estados Unidos en 1910 y los varones noruegos actuales. Se observa que en ambos casos, y de una manera muy evidente, los dos grupos se comportan de forma similar, disminuyendo el riesgo relativo de mortalidad a medida que son más altos. En cuanto al índice de masa corporal, en ambos casos se dispara en los extremos, aunque cuando está en el ideal (25), los varones más bajos están en mayor riesgo que los más altos.

 

En definitiva, Fogel & Costa sostienen que el declive secular de la mortalidad se debió a las mejoras en la nutrición que fueron posibles gracias a la tecnología. La mejor nutrición, sobre todo en el periodo fetal y en la infancia, produjo una mejora fisiológica del cuerpo humano que redujo drásticamente la prevalencia de enfermedades crónicas en la madurez. Los mecanismos exactos aún se desconocen, pero todo apunta a variaciones en la composición química de los tejidos de los órganos, mejoras en el funcionamiento del sistema endocrino, mejoras en la transmisión eléctrica entre membranas y mayor fortaleza general de los sistemas vitales.

 

La mejora fisiológica (altura y masa corporal) explicaría en torno a un 90% de la reducción de la mortalidad en Francia en 1785-1870, y en torno a un 50% el declive del último siglo. Es decir, a medida que se reduce la mortalidad van adquiriendo más peso factores como las innovaciones médicas y farmacológicas, aunque a la mejora fisiológica aún le queda recorrido hoy en día como factor de incremento de la esperanza de vida.

 

Referencia:

Fogel, Robert W. and Dora L Costa (1997), "A Theory of Technophysio Evolution, With Some Implications for Forecasting Population, Health Care Costs, and Pension Costs", Demography, 34, 1, pp. 49-66.

 

mar

20

jun

2017

¿Fue un error histórico la elección de Madrid como capital?

Ascensión de un Montgolfier en Aranjuez (1784) - Antonio Carnicero
Ascensión de un Montglofier en Aranjuez (1784)

La construcción de los modernos estados territoriales requirió de una gran burocracia que era incompatible con la itinerancia característica de las cortes medievales. En el caso de España, Felipe II trasladó la corte a Madrid en la década de 1560 ,la cual desde entonces, salvo breves interrupciones, se convirtió en la capital de la monarquía hispánica. Para algunos autores Madrid no reunía las características adecuadas para convertirse en la capital de un Estado moderno: estaba alejada de vías navegables y por tanto del comercio, y además era poco accesible debido a su situación en un altiplano, haciendo que estuviera mal comunicada con el resto del país. Para César Molinas, la capitalidad de Madrid constituye una aberración geográfica fruto de la ocurrencia de Felipe II, que prefería el aislamiento y evitar cualquier competencia a su poder. La capitalidad de Barcelona, Lisboa o Sevilla, sobre todo de esta última, habría sido una decisión más lógica.

 

Calificar la decisión de Felipe II de ocurrencia es bastante atrevido, ya que existían varios motivos y muy fundados para elegir Madrid. La península ibérica tiene una traza poligonal, y Madrid y su entorno constituyen el punto interior equidistante. Los romanos ya lo vieron así: Complutum y Titulcia eran ciudades estratégicas de relevancia debido a la confluencia de dos itinerarios importantes: el que iba desde Emerita a Caesaraugusta, es decir, desde la vertiente atlántica a la mediterránea, y el que iba desde Asturica a Carthago Nova, desde la vertiente cantábrica a la mediterránea. La red romana se parecía mucho a la red de caminos del XVI y ésta a su vez se parecía a la actual. En segundo lugar, por potencial económico y demográfico tenía sentido elegir una ciudad castellana antes que Barcelona o Lisboa, esta última recientemente incorporada a la monarquía hispánica. Castilla tenía en el siglo XVI una población unas 5-6 veces mayor que la de la Corona de Aragón, y Madrid ya era una ciudad bastante poblada en esa época. Desde un punto de vista defensivo, Barcelona está demasiado cerca de Francia, y tanto ésta como Lisboa, como ciudades costeras, eran más difíciles de defender. Sevilla era una ciudad con mejor defensa, y además muy poblada y dinámica, pero su posición geográfica es excéntrica. Toledo era una ciudad importante de Castilla y sede de la corte de Carlos I, pero tenía demasiados nobles, un arzobispado poderoso y un clima más extremo.

 

Más interesante resulta plantearse si, aunque fuese una decisión lógica en ese momento, la capitalidad de Madrid constituye un error histórico en el largo plazo. Es decir, si la elección de 1561 generó un proceso de path dependence perjudicial para el desarrollo posterior del Estado español. Así lo cree Molinas, para quien un Madrid aislado de los flujos económicos y del comercio también se aisló de los flujos de innovación y de ideas, transformándose en una corte reaccionaria con una elite gobernante cerrada, oscura, contrarreformista. El autor extiende esta tesis hasta los siglos XX y XXI, en los que la capitalidad de Madrid contribuyó a forjar un capitalismo castizo” frente al capitalismo industrioso que se desarrolló, débilmente, en la periferia. Y concluye que si la capital hubiera sido Sevilla, la corte no habría sido tan reaccionaria y el eje mediterráneo se habría convertido probablemente en el eje del país (aquí olvida los problemas de navegabilidad del Gualdaquivir, que con sus limitaciones de calado acabaron por trasladar el tráfico americano a Cádiz).

 

La tesis es muy sugerente, pero nuevamente presenta bastantes problemas. Por un lado, porque presupone la presencia de una elite instalada en Madrid que se tornó reaccionaria, cuando en realidad lo que se produce en una capital es una confluencia de elites con intereses particulares. En este sentido, Madrid ha jugado históricamente un papel como moderador de esos intereses divergentes, provenientes del centro  y de la periferia. Como el papel que ha jugado Ottawa o Washington, ciudades creadas casi de nuevo cuño para hacer de capitales administrativas y que se ubicaron donde se ubicaron como solución de compromiso entre intereses contrapuestos. Por otro lado, es muy discutible el supuesto de que Madrid haya sido una ciudad reaccionaria, si lo analizamos en el largo plazo. Es cierto que en los siglos XVI y XVII las políticas estatales fueron bastante reaccionarias, pero olvidamos el contexto de tensiones religiosas (reforma luterana) y conflicto permanente en Europa (Guerra de los Treinta Años). En el siglo XVIII la ilustración caló hondo en Madrid y la monarquía fue permeable a las nuevas corrientes del reformismo ilustrado. En el siglo XIX, ¿no fue Madrid una ciudad liberal frente al carlismo reaccionario, que tenía fuerza precisamente en la periferia? Y respecto al siglo XX, ¿no fue Madrid abanderada universal de la resistencia frente a los fascismos, con el famoso no pasarán? En fin, nunca sabremos si la elección de otra capital hubiera sido mejor en otra localización, pero la teoría de que la capitalidad de Madrid haya producido esos efectos de path dependence parece difícil de sostener.

mar

11

abr

2017

La conflictividad laboral en España y la crisis económica

Número de huelgas, trabajadores participantes y evolución del PIB en España, 1995-2013

La conflictividad laboral es un fenómeno complejo por la gran cantidad de factores que intervienen: condiciones de vida, ciclo económico, organización sindical, marco regulatorio, ciclo político, contagio exógeno, movilización, recursos disponibles, estructura de clases, grado de desarrollo económico, y un largo etcétera. Estuvo muy atinado Franzosi, en un trabajo que es ya un clásico en la teoría y la historia de las relaciones laborales, al titularlo "El puzle de las huelgas". El conflicto laboral es básicamente un fenómeno multicausal.

 

Existe sin embargo cierto consenso en la literatura acerca de la relación entre conflictividad laboral y ciclo económico. La mayoría de los trabajos ha encontrado que la ocurrencia e intensidad de las huelgas es pro-cíclica, es decir, tiende a incrementarse en las fases de alza del ciclo económico. Esto sucede así porque en la fase de alza los trabajadores tienen mayor poder de negociación por los altos costes de oportunidad que una huelga supone para los empresarios, debido a lo que dejarían de producir en un periodo expansivo. Al mismo tiempo, sindicatos y trabajadores suelen disponer de mayores recursos en la fase de alza del ciclo.

 

Es interesante plantearse si esta teoría o este consenso de la literatura podría aplicarse a España en el último ciclo económico. ¿Ha sido alta la conflictividad laboral en la fase expansiva del ciclo y baja durante la crisis? Un vistazo rápido a los datos del Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo y al ciclo económico nos permite acercarnos a la cuestión. En el gráfico se puede ver la evolución mensual (1995-2013) del número de huelgas y los trabajadores participantes en dichas huelgas (en miles), lo que nos informa de la frecuencia y la intensidad huelguística. Junto a estos datos hemos incluido la tasa de variación interanual del PIB, con datos trimestrales (INE).

 

Se observa que la mayor intensidad huelguística medida en trabajadores participantes tuvo lugar entre 1999 y mediados de 2003, una fase alcista en lo económico. Sin embargo, entre 2004 y 2007, también dentro de la fase expansiva, la intensidad se redujo notablemente. Cuando se inicia la fase de baja del ciclo el número de trabajadores participantes sigue siendo bajo, y disminuye aún más desde mediados de 2010, cuando se sitúa a niveles mínimos de todo el periodo. Desde principios de 2012 se produce un ligero repunte de la participación de los trabajadores en huelgas, aunque muy modesto en relación a lo sucedido en conjunto desde 1995. La ocurrencia de huelgas sí que muestra un incremento continuado desde 1999, y especialmente entre 2007 y 2013, en la fase de baja del ciclo. 

 

Se requerían una o varias tesis doctorales, que hubiera concluido la fase de baja del ciclo (a fin de tener una perspectiva completa), y más series y algunas regresiones para intentar resolver este puzle en concreto. Pero estos datos nos permiten ver que la conflictividad laboral se intensificó entre 1996 y 2003, se redujo notablemente a partir de 2004, y se redujo más aún a partir de 2010. Esto es más bien pro-cíclico. El hecho de que se redujera la intensidad huelguística a partir de 2004 cuando a la fase expansiva le quedaban aún cuatro años de alza sugiere que el ciclo político puede también haber jugado un papel relevante, ya que recordemos que ese año tuvo lugar la victoria socialista. Es decir, la influencia de la movilización política de la izquierda sobre la conflictividad laboral pudo ser importante en los años previos y desactivarse parcialmente tras el triunfo de Zapatero.

 

A partir de 2007, en periodo de crisis económica, la frecuencia de huelgas se ha incrementado pero el número de participantes ha disminuido con fuerza. Esto es un síntoma de creciente resistencia de los trabajadores pero en un entorno en el que el movimiento obrero está debilitado desde un punto de vista organizativo, dando lugar a conflictos más pequeños, más localizados, menos coordinados.

 

En definitiva, con la excepción del periodo 2004-2007 (influido quizás por el cambio político), la conflictividad laboral en España ha presentado rasgos más bien procíclicos. Aunque durante la crisis económica ha habido un repunte de la ocurrencia de huelgas, se ha producido al mismo tiempo una disminución importante de la participación de los trabajadores en el movimiento huelguístico.

Loading