jue

26

dic

2013

Las discontinuidades en la mejora de la esperanza de vida a largo plazo

La mejora de la nutrición gracias al desarrollo tecnológico y al crecimiento de la renta produjo una mejora de la esperanza de vida en los últimos 200 años, como veíamos en el post anterior. Sin embargo, es preciso destacar que la reducción de la mortalidad no fue un proceso regular sino que presentó parones e incluso algunos retrocesos. Si nos fijamos en el gráfico de arriba de Fogel & Costa se observa que dentro de la tendencia secular al descenso de las tasas de mortalidad en Inglaterra y Francia se  produjo un freno notable hacia mediados del siglo XIX: entre las décadas de 1830 y 1870 en Inglaterra y entre las décadas de 1840 y 1870 en Francia.

 

Esto quiere decir que hay que matizar la relación entre crecimiento económico e incremento de la esperanza de vida. En el caso de Inglaterra y Francia en el siglo XIX, la rápida urbanización produjo un retroceso en los niveles de vida en determinadas zonas urbanas (más bien en la de tamaño medio) debido a que la provisión de servicios médicos y de higiene fue por detrás del crecimiento demográfico. Además de la provisión de servicios médicos, hay que tener en cuenta también que la malnutrición se hizo crónica en muchos segmentos de las clases trabajadoras urbanas. La malnutrición provocaba un efecto perverso (sinergismo lo denominó Taylor) sobre los individuos y familias afectados: les exponía a enfermedades infecciosas las cuales al mismo tiempo, una vez contagiados, dificultaban la metabolización de las calorías. Todo ello en un contexto en el que la producción industrial requería de un mayor esfuerzo físico y constante, y por lo tanto de un mayor consumo calórico continuado.

 

Referencias:

Scrimshaw, N. S., Taylor, C. E. y Gordon, C. E. (1968), "Interactions of nutrition and infection". Monograph series, World Health Organization, 57, 3-329.

Fogel, Robert W. (2009), Escapar del hambre y la muerte prematura 1700-2100. Europa, América y el Tercer Mundo. Alianza, Madrid.

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mié

04

dic

2013

¿Por qué somos cada vez más longevos? La teoría de la evolución "tecnofisio" de Fogel & Costa

Body height, BMI and mortality

La esperanza de vida de los países avanzados se ha doblado en los últimos 200 años, pasando de menos de 40 años en 1800 a unos 80 años en la actualidad. ¿Cómo se explica la fuerte reducción secular de la mortalidad? Un primer paso para resolver esta cuestión sería preguntarse cuál era la principal causa de mortalidad en la era preindustrial, y la mayor parte de la literatura coincide en que no fueron las hambrunas  y las crisis de subsistencias, sino la malnutrición y la relación de ésta con las enfermedades.

 

En un artículo de 1997, el premio nobel Robert Fogel y Dora Costa desarrollaron una teoría para explicar los mecanismos concretos que produjeron ese declive secular de la mortalidad. Propusieron que en los dos últimos siglos el ser humano, gracias a la tecnología, había logrado un grado de control del medioambiente que no había conseguido ninguna generación anterior del homo sapiens. Este control medioambiental mejoró la nutrición y redujo la carga de trabajo necesaria para proveerse de alimentos, lo que produjo mejoras fisiológicas sin precedentes (fisiológicas, no genéticas), incrementándose el tamaño corporal por encima del 50% y mejorando la fortaleza del cuerpo y las capacidades de todo el sistema de órganos vitales.

 

En los gráficos de arriba los autores comparan el riesgo relativo de mortalidad por un lado y la altura y el índice de masa corporal por otro lado para dos grupos: los soldados veteranos de Estados Unidos en 1910 y los varones noruegos actuales. Se observa que en ambos casos, y de una manera muy evidente, los dos grupos se comportan de forma similar, disminuyendo el riesgo relativo de mortalidad a medida que son más altos. En cuanto al índice de masa corporal, en ambos casos se dispara en los extremos, aunque cuando está en el ideal (25), los varones más bajos están en mayor riesgo que los más altos.

 

En definitiva, Fogel & Costa sostienen que el declive secular de la mortalidad se debió a las mejoras en la nutrición que fueron posibles gracias a la tecnología. La mejor nutrición, sobre todo en el periodo fetal y en la infancia, produjo una mejora fisiológica del cuerpo humano que redujo drásticamente la prevalencia de enfermedades crónicas en la madurez. Los mecanismos exactos aún se desconocen, pero todo apunta a variaciones en la composición química de los tejidos de los órganos, mejoras en el funcionamiento del sistema endocrino, mejoras en la transmisión eléctrica entre membranas y mayor fortaleza general de los sistemas vitales.

 

La mejora fisiológica (altura y masa corporal) explicaría en torno a un 90% de la reducción de la mortalidad en Francia en 1785-1870, y en torno a un 50% el declive del último siglo. Es decir, a medida que se reduce la mortalidad van adquiriendo más peso factores como las innovaciones médicas y farmacológicas, aunque a la mejora fisiológica aún le queda recorrido hoy en día como factor de incremento de la esperanza de vida.

 

Referencia:

Fogel, Robert W. and Dora L Costa (1997), "A Theory of Technophysio Evolution, With Some Implications for Forecasting Population, Health Care Costs, and Pension Costs", Demography, 34, 1, pp. 49-66.

 
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jue

21

nov

2013

¿Fue un error histórico la elección de Madrid como capital?

Ascensión de un Montgolfier en Aranjuez (1784) - Antonio Carnicero
Ascensión de un Montglofier en Aranjuez (1784)

La construcción de los modernos estados territoriales requirió de una gran burocracia que era incompatible con la itinerancia característica de las cortes medievales. En el caso de España, Felipe II trasladó la corte a Madrid en la década de 1560 ,la cual desde entonces, salvo breves interrupciones, se convirtió en la capital de la monarquía hispánica. Para algunos autores Madrid no reunía las características adecuadas para convertirse en la capital de un Estado moderno: estaba alejada de vías navegables y por tanto del comercio, y además era poco accesible debido a su situación en un altiplano, haciendo que estuviera mal comunicada con el resto del país. Para César Molinas, la capitalidad de Madrid constituye una aberración geográfica fruto de la ocurrencia de Felipe II, que prefería el aislamiento y evitar cualquier competencia a su poder. La capitalidad de Barcelona, Lisboa o Sevilla, sobre todo de esta última, habría sido una decisión más lógica.

 

Calificar la decisión de Felipe II de ocurrencia es bastante atrevido, ya que existían varios motivos y muy fundados para elegir Madrid. La península ibérica tiene una traza poligonal, y Madrid y su entorno constituyen el punto interior equidistante. Los romanos ya lo vieron así: Complutum y Titulcia eran ciudades estratégicas de relevancia debido a la confluencia de dos itinerarios importantes: el que iba desde Emerita a Caesaraugusta, es decir, desde la vertiente atlántica a la mediterránea, y el que iba desde Asturica a Carthago Nova, desde la vertiente cantábrica a la mediterránea. La red romana se parecía mucho a la red de caminos del XVI y ésta a su vez se parecía a la actual. En segundo lugar, por potencial económico y demográfico tenía sentido elegir una ciudad castellana antes que Barcelona o Lisboa, esta última recientemente incorporada a la monarquía hispánica. Castilla tenía en el siglo XVI una población unas 5-6 veces mayor que la de la Corona de Aragón, y Madrid ya era una ciudad bastante poblada en esa época. Desde un punto de vista defensivo, Barcelona está demasiado cerca de Francia, y tanto ésta como Lisboa, como ciudades costeras, eran más difíciles de defender. Sevilla era una ciudad con mejor defensa, y además muy poblada y dinámica, pero su posición geográfica es excéntrica. Toledo era una ciudad importante de Castilla y sede de la corte de Carlos I, pero tenía demasiados nobles, un arzobispado poderoso y un clima más extremo.

 

Más interesante resulta plantearse si, aunque fuese una decisión lógica en ese momento, la capitalidad de Madrid constituye un error histórico en el largo plazo. Es decir, si la elección de 1561 generó un proceso de path dependence perjudicial para el desarrollo posterior del Estado español. Así lo cree Molinas, para quien un Madrid aislado de los flujos económicos y del comercio también se aisló de los flujos de innovación y de ideas, transformándose en una corte reaccionaria con una elite gobernante cerrada, oscura, contrarreformista. El autor extiende esta tesis hasta los siglos XX y XXI, en los que la capitalidad de Madrid contribuyó a forjar un capitalismo castizo” frente al capitalismo industrioso que se desarrolló, débilmente, en la periferia. Y concluye que si la capital hubiera sido Sevilla, la corte no habría sido tan reaccionaria y el eje mediterráneo se habría convertido probablemente en el eje del país (aquí olvida los problemas de navegabilidad del Gualdaquivir, que con sus limitaciones de calado acabaron por trasladar el tráfico americano a Cádiz).

 

La tesis es muy sugerente, pero nuevamente presenta bastantes problemas. Por un lado, porque presupone la presencia de una elite instalada en Madrid que se tornó reaccionaria, cuando en realidad lo que se produce en una capital es una confluencia de elites con intereses particulares. En este sentido, Madrid ha jugado históricamente un papel como moderador de esos intereses divergentes, provenientes del centro  y de la periferia. Como el papel que ha jugado Ottawa o Washington, ciudades creadas casi de nuevo cuño para hacer de capitales administrativas y que se ubicaron donde se ubicaron como solución de compromiso entre intereses contrapuestos. Por otro lado, es muy discutible el supuesto de que Madrid haya sido una ciudad reaccionaria, si lo analizamos en el largo plazo. Es cierto que en los siglos XVI y XVII las políticas estatales fueron bastante reaccionarias, pero olvidamos el contexto de tensiones religiosas (reforma luterana) y conflicto permanente en Europa (Guerra de los Treinta Años). En el siglo XVIII la ilustración caló hondo en Madrid y la monarquía fue permeable a las nuevas corrientes del reformismo ilustrado. En el siglo XIX, ¿no fue Madrid una ciudad liberal frente al carlismo reaccionario, que tenía fuerza precisamente en la periferia? Y respecto al siglo XX, ¿no fue Madrid abanderada universal de la resistencia frente a los fascismos, con el famoso no pasarán? En fin, nunca sabremos si la elección de otra capital hubiera sido mejor en otra localización, pero la teoría de que la capitalidad de Madrid haya producido esos efectos de path dependence parece difícil de sostener.

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jue

14

nov

2013

La conflictividad laboral en España y la crisis económica

Número de huelgas, trabajadores participantes y evolución del PIB en España, 1995-2013

La conflictividad laboral es un fenómeno complejo por la gran cantidad de factores que intervienen: condiciones de vida, ciclo económico, organización sindical, marco regulatorio, ciclo político, contagio exógeno, movilización, recursos disponibles, estructura de clases, grado de desarrollo económico, y un largo etcétera. Estuvo muy atinado Franzosi, en un trabajo que es ya un clásico en la teoría y la historia de las relaciones laborales, al titularlo "El puzle de las huelgas". El conflicto laboral es básicamente un fenómeno multicausal.

 

Existe sin embargo cierto consenso en la literatura acerca de la relación entre conflictividad laboral y ciclo económico. La mayoría de los trabajos ha encontrado que la ocurrencia e intensidad de las huelgas es pro-cíclica, es decir, tiende a incrementarse en las fases de alza del ciclo económico. Esto sucede así porque en la fase de alza los trabajadores tienen mayor poder de negociación por los altos costes de oportunidad que una huelga supone para los empresarios, debido a lo que dejarían de producir en un periodo expansivo. Al mismo tiempo, sindicatos y trabajadores suelen disponer de mayores recursos en la fase de alza del ciclo.

 

Es interesante plantearse si esta teoría o este consenso de la literatura podría aplicarse a España en el último ciclo económico. ¿Ha sido alta la conflictividad laboral en la fase expansiva del ciclo y baja durante la crisis? Un vistazo rápido a los datos del Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo y al ciclo económico nos permite acercarnos a la cuestión. En el gráfico se puede ver la evolución mensual (1995-2013) del número de huelgas y los trabajadores participantes en dichas huelgas (en miles), lo que nos informa de la frecuencia y la intensidad huelguística. Junto a estos datos hemos incluido la tasa de variación interanual del PIB, con datos trimestrales (INE).

 

Se observa que la mayor intensidad huelguística medida en trabajadores participantes tuvo lugar entre 1999 y mediados de 2003, una fase alcista en lo económico. Sin embargo, entre 2004 y 2007, también dentro de la fase expansiva, la intensidad se redujo notablemente. Cuando se inicia la fase de baja del ciclo el número de trabajadores participantes sigue siendo bajo, y disminuye aún más desde mediados de 2010, cuando se sitúa a niveles mínimos de todo el periodo. Desde principios de 2012 se produce un ligero repunte de la participación de los trabajadores en huelgas, aunque muy modesto en relación a lo sucedido en conjunto desde 1995. La ocurrencia de huelgas sí que muestra un incremento continuado desde 1999, y especialmente entre 2007 y 2013, en la fase de baja del ciclo. 

 

Se requerían una o varias tesis doctorales, que hubiera concluido la fase de baja del ciclo (a fin de tener una perspectiva completa), y más series y algunas regresiones para intentar resolver este puzle en concreto. Pero estos datos nos permiten ver que la conflictividad laboral se intensificó entre 1996 y 2003, se redujo notablemente a partir de 2004, y se redujo más aún a partir de 2010. Esto es más bien pro-cíclico. El hecho de que se redujera la intensidad huelguística a partir de 2004 cuando a la fase expansiva le quedaban aún cuatro años de alza sugiere que el ciclo político puede también haber jugado un papel relevante, ya que recordemos que ese año tuvo lugar la victoria socialista. Es decir, la influencia de la movilización política de la izquierda sobre la conflictividad laboral pudo ser importante en los años previos y desactivarse parcialmente tras el triunfo de Zapatero.

 

A partir de 2007, en periodo de crisis económica, la frecuencia de huelgas se ha incrementado pero el número de participantes ha disminuido con fuerza. Esto es un síntoma de creciente resistencia de los trabajadores pero en un entorno en el que el movimiento obrero está debilitado desde un punto de vista organizativo, dando lugar a conflictos más pequeños, más localizados, menos coordinados.

 

En definitiva, con la excepción del periodo 2004-2007 (influido quizás por el cambio político), la conflictividad laboral en España ha presentado rasgos más bien procíclicos. Aunque durante la crisis económica ha habido un repunte de la ocurrencia de huelgas, se ha producido al mismo tiempo una disminución importante de la participación de los trabajadores en el movimiento huelguístico.

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lun

04

nov

2013

Sobre grupos de presión y tecnología: el lobby eléctrico español y la tecnología fotovoltaica

Candles and Bulbs - Medi Belortaja
Candles and bulbs - Medi Belortaja

Los grupos de presión económicos intensifican su labor como lobbyists cuando existe una amenaza sobre la base de su negocio. Las principales amenazas suelen ser dos. La primera es la aparición de un competidor externo o interno que desafía a un monopolio o a un oligopolio establecido, o a todo un sector económico. Recuérdese la petición al Parlamento de los productores de velas y faroles de Frédéric Bastiat, que solicitaban la eliminación del sol, contra quien les resultaba complicado competir. La segunda amenaza es la llegada de una nueva tecnología más eficiente. Por ejemplo, la irrupción del ferrocarril en el siglo XIX redujo drásticamente el negocio de los carreteros, carruajes o de muchos transportistas fluviales.

 

¿Qué está ocurriendo en el sector eléctrico español en la actualidad? Pues que una gran amenaza de tipo tecnológico se cierne sobre las grandes eléctricas: la energía fotovoltaica. El precio de la tecnología solar fotovoltaica se ha reducido tanto en los últimos cinco años (alrededor de un 80%) que en este momento ya se ha alcanzado la paridad de red y la paridad de generación, es decir, resulta más rentable para el consumidor producir electricidad de una fuente propia fotovoltaica que comprarla a las eléctricas, mientras que a las empresas de generación también les resultaría más barato producir fotovoltaica que usar el pool de generación que utilizan ahora (nuclear, ciclo combinado, eólico, hidráulico). Todo ello sin subvenciones ni primas, e incluso sin balance neto. La fotovoltaica tiene una particularidad que no le viene bien al oligopolio eléctrico: con una pequeña inversión los propios consumidores pueden convertirse en productores, es decir, pueden ser autoconsumidores.

 

Los beneficios sociales de la expansión de la energía solar serían evidentes. Se trata de una energía renovable que permitiría reducir la dependencia de la energía producida mediante combustibles fósiles, que contamina y procede del exterior. También reduciría  la dependencia de la generación nuclear, peligrosa y productora de residuos. Las empresas industriales y de servicios podrían ser también productoras para el autoconsumo, más aún teniendo en cuenta que la mayor parte de su actividad se realiza en horas de luz solar. Siendo España de los países europeos con mayor insolación, el uso de este tipo de energía daría a las empresas una ventaja comparativa. Millones de hogares podrían instalar paneles solares para reducir el consumo procedente de la nuclear, carbón o gas, y combinarlo además con pequeños generadores eólicos para producir durante la noche. El sector fotovoltaico podría crear decenas de miles de empleos en un país con una de las mayores tasas de paro del mundo. La generación distribuida disminuiría también los costes globales de distribución. En general, por precio y por las ventajas señaladas, parece claro que el sector fotovoltaico triunfará  por ser más eficiente, y dejará de ser una mera energía “alternativa”.

 

Como es lógico, el oligopolio formado por las cinco grandes eléctricas está presionando para frenar la expansión de la fotovoltaica. La generación distribuida supondría perder una parte importante del negocio de los hogares y de la industria. Además, durante los años de la expansión inmobiliaria las eléctricas realizaron una fuerte inversión construyendo 51 centrales de ciclo combinado que actualmente están subutilizadas debido a la reducción de la demanda por la crisis económica. El lobby de las eléctricas, UNESA, se ha puesto manos a la obra y lleva meses presionando al gobierno y tratando de influir a través de los medios de comunicación, muchos de los cuales están bien nutridos de publicidad de Iberdrola o Endesa. El desproporcionado régimen de primas que concedieron los gobiernos de Zapatero a las plantas fotovoltaicas cuando aún la tecnología era muy cara les ha brindado un buen argumento, tratando de transmitir el mensaje de que la carestía de la factura es culpa de las renovables. Si echamos un vistazo al twitter del lobby (ver Figura con tweets de la semana pasada) vemos claramente las bases del discurso. : “los consumidores eléctricos no deben pagar en su recibo la apuesta por tecnologías maduras y caras”, “la reducción de las energías nuclear e hidráulica supondría un grave riesgo para la seguridad del suministro”, “el recibo eléctrico se reduciría en un 10% si se retiraran las tecnologías inmaduras”…

Mensajes en Twitter de UNESA
El Twitter del lobby eléctrico

La principal apuesta del oligopolio eléctrico para frenar a la fotovoltaica es conseguir del Gobierno que les permita incrementar el término fijo en la factura para compensar la pérdida de demanda energética por el autoconsumo. Es decir, da lo mismo lo que ahorren produciendo para su propio consumo con los paneles solares, al final todos los hogares pagarán un término fijo alto que compensará a las eléctricas por la disminución de la demanda. Sin embargo, el incremento del término fijo (aún más de lo que se ha hecho ya) no es factible en este momento, ya que supondría una subida general de la factura que es inaceptable, debido a que se sumaría a las fuertes subidas de los últimos dos años para hacer frente al famoso “déficit de tarifa”. Para lograr la transición hacia ese modelo tarifario con un término fijo alto, las eléctricas proponen que se imponga transitoriamente una “tarifa de respaldo”, es decir, una tarifa sobre la energía que producen los autoconsumidores para, en definitiva, hacer inviable su instalación. Este planteamiento se puede ver en el documento de Gonzalo Sáenz de Miera, director de “Prospectiva Regulatoria” de Iberdrola, que adjunto al final de este artículo.

 

En resumen, las eléctricas plantean: queremos que todos los consumidores paguen un término fijo alto para compensar el consumo que perderemos por la fotovoltaica, pero como no podemos hacerlo ahora porque ya estamos subiendo mucho la luz, lo que queremos es que mientras tanto el Gobierno prohíba o haga inviable económicamente la instalación de paneles solares. Que un lobby haga peticiones casi imposibles de satisfacer por un gobierno democrático, por el perjuicio que puede ocasionar al conjunto de  consumidores o a otros actores económicos, entra dentro de lo normal. ¿No pedían también los productores de velas de Bastiat que se prohibiera el sol? ¿No pretendía César Alierta, presidente de Telefónica, que Google les pagara por usar sus redes?

 

Lo sorprendente de este caso es que el Gobierno actual ha cedido a todas las pretensiones del lobby eléctrico. El borrador de decreto de autoconsumo que se ha enviado a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) recoge minuciosamente las peticiones del oligopolio (véase el documento adjuntado al final). En el preámbulo, tras “alabar” las posibilidades que ofrece la generación distribuida, se sostiene básicamente que no es el momento del autoconsumo “en la compleja situación económica que afecta al sistema eléctrico”. El borrador establece un “peaje de respaldo” (incluso se copia la terminología de Iberdrola) que se aplicaría sobre la energía consumida procedente de los paneles solares aun cuando no vertiera electricidad a la red en ningún momento. Nótese que es sobre la energía consumida, no sobre la producida vertida en la red. Esta auténtica confiscación se justifica porque los autoconsumidores se “aprovechan” del respaldo de la red cuando no autoconsumen, aunque obvia que pagan, como todos los consumidores, el correspondiente “peaje de acceso” por la energía que consumen. El nuevo peaje haría inviable el ahorro mediante paneles solares, desincentivando su instalación debido al incremento del periodo de amortización. Para evitar que nadie escape del peaje de respaldo se establecen multas de hasta 30 millones de euros para aquéllos ciudadanos que no declaren sus instalaciones, que como señalaba The Wall Street Journal, son más altas que las que se aplican a las fugas radiactivas graves. Y es que no es de extrañar que este borrador de decreto se haya convertido en un hazmerreír en Europa y en gran parte del mundo.

 

Parece improbable que un borrador de decreto tan descabellado, que casi otorga la propiedad del sol a las eléctricas, salga adelante,  aunque el desenlace  se sabrá en las próximas semanas... y todo es posible. Hasta la CNE y la Comisión Nacional de la Competencia han sido muy críticas con el borrador. Pero de lo que no cabe duda es de la voluntad del Gobierno de ayudar al oligopolio eléctrico a frenar la expansión de la fotovoltaica y, en general, la expansión de la generación distribuida, que incluiría también otras tecnologías como la mini-eólica. Las causas del éxito del lobby eléctrico español las a la hora de influir en las políticas públicas las explicaba en otro artículo hace poco. Lo que es indudable es que la protección de esos intereses privados generará altos costes sociales: atraso tecnológico en un sector clave en el futuro y en el que España tiene ventaja comparativa, pérdida de puestos de trabajo, mayores costes relativos para las empresas, contaminación y mayor dependencia del exterior.

Dejo aquí los tres documentos citados, muy reveladores de la dinámica de la relación entre los grupos de presión económicos españoles y el poder político: la presentación de Iberdrola de abril de 2012 sobre el autoconsumo, el borrador de decreto de julio de 2013 que recoge todas las aspiraciones de las eléctricas, y el informe de la Comisión Nacional de la Energía posicionándose en contra del borrador:

Presentación de Gonzalo Sáenz de Miera, de Iberdrola, sobre el autoconsumo fotovoltaico, abril de 2012
iberdrola_autoconsumo_miera.pdf
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Borrador de decreto de autoconsumo, Alberto Nadal Belda, secretario de Estado de energía, julio de 2013.
propuesta_decreto_autoconsumo.pdf
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Informe de la Comisión Nacional de Energía sobre el borrador de decreto, septiembre de 2013.
informe_autoconsumo_cne.pdf
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lun

28

oct

2013

Sigue creciendo la desigualdad en Estados Unidos

Limpiabotas en Nueva York, 1924
Bootblacks in and around City Hall. L.W. Hine, 1924, NYC.

Emmanuel Saez, investigador de Berkeley especializado en estimar la evolución de la distribución de la renta en Estados Unidos, ha actualizado sus series con datos de 2012.  Las series muestran el fuerte crecimiento de la desigualdad en Estados Unidos en los últimos 40 años. Como se puede observar en el gráfico, el 10% de los hogares más ricos ha pasado de llevarse una fracción de la renta de un 30-35% en el periodo de la posguerra (1945-1980) a superar el 50% en el año 2012. Hoy la desigualdad en Estados Unidos es mayor que en la década de 1920. La escalada de la desigualdad se inició en la década de 1980, durante los años de Reagan, y desde entonces no ha dejado de incrementarse. En el gráfico se ven tres breves retrocesos de la desigualdad, 1987, 2001-2002 y 2007-2009. Son periodos de crisis en la que el top 1% (principalmente) reduce su participación en la renta total por las pérdidas de sus participaciones accionariales. Pero cuando se inicia la recuperación la desigualdad regresa a su tendencia al alza. Por ejemplo, con los últimos datos, Saez estima que el top 1% de los hogares norteamericanos  ha capturado el 95% del crecimiento total que se ha producido durante la recuperación de 2009-2012.

 

El impacto de la tecnología y la globalización ha incrementado desde hace décadas la brecha salarial entre cualificados y no cualificados, constituyendo una fuente importante de desigualdad. Sin embargo, como recuerda el autor, no podemos olvidar que los sucesivos gobiernos norteamericanos desde la década de 1980 han ido desmontando las instituciones de bienestar creadas durante el New Deal y la Segunda Guerra Mundial (políticas fiscales progresivas, sindicatos, pensiones, salud y educación, salario mínimo), lo cual ha contribuido decisivamente al fuerte incremento de la desigualdad. De hecho, el repunte de la desigualdad no se inicia cuando los mercados se abren para dar paso a la segunda globalización (1950-1960), sino dos décadas después, cuando la administración Reagan modifica las políticas fiscales y de bienestar.

The Top decile income share, 1917-2012
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mié

23

oct

2013

¿Por qué es tan poderoso el lobby eléctrico español?

The Bosses of the Senate (1889)
The Bosses of the Senate (1889)

Un grupo de presión es poderoso cuando tiene una capacidad alta de influencia en las políticas públicas. Este parece ser el caso del lobby eléctrico español, que últimamente está consiguiendo que las políticas públicas se diseñen de acuerdo a sus intereses privados. Por ejemplo, las eléctricas han conseguido del Gobierno fuertes alzas en la factura de la luz para pagar el llamado “déficit de tarifa”, déficit que en parte es debido a la política errática de los gobiernos desde 2000 y a las primas a las renovables de Zapatero, pero que también es responsabilidad de las propias eléctricas por construir 51 centrales de ciclo combinado (gas) que están subutilizadas en la actualidad por el frenazo de la demanda. Asimismo, el lobby eléctrico ha conseguido recientemente que el Gobierno vea con buenos ojos un asombroso “peaje de respaldo” para frenar el autoconsumo fotovoltaico.

 

Existen varias razones que explican el éxito de las grandes eléctricas españolas como grupo de presión, que enumero a continuación:

 

1. España es una partitocracia. Esta es una condición necesaria  que no sólo explica el éxito del lobby eléctrico sino también el de otros grupos de presión económicos con la suficiente capacidad como para actuar como insiders. La razón es que un sistema partitocrático simplifica los canales de influencia, que en el caso de España serían los principales partidos, muy centralizados y jerarquizados. Además, que el centro de la toma de decisiones gravite en torno a los partidos y el gobierno garantiza un mayor éxito para los lobbys, ya que una vez que el partido y/o el ejecutivo han sido convencidos, el legislativo no supone ningún obstáculo: los parlamentarios del partido votarán unánimemente la propuesta del gobierno. En este sentido, los grandes magnates de la viñeta que ilustra esta entrada seguro que tenían que emplearse más a fondo como lobbyists en el Senado norteamericano de 1889 que los lobbies económicos españoles en el Congreso de los Diputados de 2013.

 

2. El lobby eléctrico es pequeño y está bien organizado. El mercado eléctrico está muy oligopolizado con cinco grandes empresas que se reparten el  70-80% de la generación y el 90% de la distribución: Iberdrola, Endesa, HC Energía, Gas Natural Fenosa, EDP y E.on. El lobby se coordina alrededor de UNESA, una organización eficiente y con tradición, fundada en 1944 por el falangista vizcaíno José María de Oriol y Urquijo. Como señalaba Mancur Olson en The Logic of Collective Action, el hecho de que sean pocos actores facilita la acción colectiva, ya que evita que otros sean free riders de los esfuerzos del lobby. Las grandes eléctricas invierten sumas importantes en publicidad en los medios de comunicación, lo que les permite ejercer una influencia notable.

 

3. España no tiene una sociedad civil vibrante. Como señalaba Habermas, la “sociedad civil” tiene la función de rellenar el hueco entre el gobierno democrático y el ideal representativo con el fin de frenar los abusos de poder y procurar una regeneración constante de la democracia. Para ello  precisa de instituciones y organizaciones con capacidad de acción. La floja respuesta de la sociedad civil española ante la práctica discursiva del lobby eléctrico es una muestra más de su debilidad, lo cual facilita el éxito del grupo de presión.

 

4. La "puerta giratoria". Políticos que han ocupado los máximos niveles de responsabilidad como González o Aznar pasan a las empresas eléctricas como “asesor independiente”, “asesor externo”, vocal del consejo de administración… Su función es abrir canales de comunicación e influencia entre las eléctricas y quienes ostentan en ese momento la capacidad de decisión. Lo relevante para los lobbies es que estos personajes facilitan el acceso a los órganos de decisión de la alta burocracia, que son los más difíciles de penetrar por los grupos de presión económicos.

 

5. El riesgo sistémico, el “too big to fail”. Las eléctricas tienen un gran tamaño pero además acumulan un déficit de tarifa en torno a los 30.000 millones. Se trata de una deuda de los consumidores que se ha titulizado para ser vendida en los mercados financieros con garantía del Estado. Por todo ello, por el tamaño de las empresas del sector y las implicaciones que tendría para las finanzas públicas y para el sistema financiero un problema con el déficit de tarifa, las eléctricas son “too big to fail”, lo cual sin duda facilita el éxito de su acción colectiva. Esta característica, el hecho de que sean demasiado grandes para caer, propicia que estas empresas, como los bancos, tiendan a tomar decisiones arriesgadas ya que saben el gobierno no estará dispuesto a dejarlas caer si se equivocan. 

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vie

18

oct

2013

¿Estamos en 1850? La evolución de la desigualdad y el bienestar en el largo plazo

Las curvas de la desigualdad y el bienestar, 1800-2000
Peter Turchin

Echando un vistazo a lo último en lo que está trabajando Peter Turchin, fundador de la Cliodinámica, me he encontrado con su tesis de la “doble hélice”. Como se puede observar en la Figura, en los últimos 200 años la desigualdad y el bienestar de la población norteamericana se habrían comportado en forma de espejo, o más exactamente como una doble hélice, similar al dibujo de la cadena de ADN. Ello quiere decir que cuando se incrementaba la desigualdad disminuía el bienestar de la población general y viceversa, aunque con un ligero desfase.

 

Turchin ha construido la curva de desigualdad (la roja) como el ratio de la mayor fortuna privada respecto a la renta media de un hogar norteamericano. En los comentarios de una entrada de blog sobre el artículo, Turchin explica que escoge la mayor fortuna por las dificultades y ambigüedad de elaborar un promedio sobre una clase o un grupo de grandes fortunas. La curva de bienestar general (la azul) la ha elaborado combinando cuatro indicadores: la edad media del matrimonio, que sería un proxy de optimismo social; un indicador económico, que sería el salario de los trabajadores dividido por el PIB per cápita; y dos indicadores de salud, la esperanza de vida y la altura. El autor elimina la tendencia para que las curvas no reflejen variaciones absolutas sino las desviaciones oscilatorias sobre la tendencia.

 

Turchin cree que no existen relaciones causales entre ambas curvas sino que forman parte de un todo integrado. La “doble hélice” muestra la evolución secular de la desigualdad y el bienestar de la población en un comportamiento cíclico inverso. Los periodos de crecimiento de la desigualdad y de reducción del bienestar habrían producido desorden social. Las guerras en cambio habrían sido acontecimientos de integración, es decir, habrían dado lugar a periodos de mayor bienestar general asociados a un decrecimiento de la desigualdad.

 

Según este esquema, nos encontraríamos ahora en un momento de desintegración (véase el cruce de las curvas en el año 2000) hacia un periodo caracterizado por un incremento de la desigualdad y un descenso del bienestar general de la población, como el que se inició en torno a 1850. Periodo que iría acompañado de un mayor desorden social. Turchin no es determinista, pero piensa que la tendencia es clara y que si no se corrige la creciente desigualdad éste será el panorama de las próximas décadas en los países avanzados.

 

Enlaces:

Turchin, Peter (2013), “Return of the oppressed. From the Roman Empire to our own Gilded Age, inequality moves in cycles. The future looks like a rough ride”, Aeon, 7 de febrero.

Turchin, Peter, The Double Helix of Inequality and Well-Being, Social Evolution Forum, 8 de febrero de 2013.

 

 

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lun

14

oct

2013

¿Desindustrialización de España? Sobre el libro "España Destino Tercer Mundo"

 

He leído España, destino tercer mundo, obra del periodista de El País Ramón Muñoz. El libro es muy pesimista, casi apocalíptico. Predice que el desenlace final de la crisis para España será la suspensión de pagos y el corralito, debido a la imposibilidad de la economía del país de asumir la enorme deuda pública y privada adquirida en la última década. Bueno, todo esto es discutible, y de hecho creo que la probabilidad del escenario contrario (pago religioso de la deuda) es más alta, debido a los intereses de los tenedores de deuda internacionales y a la estabilidad sistémica de la zona euro. Aunque todo es posible.

 

Mucho más interesante es la tesis central del libro, que el autor desarrolla en el Capítulo 4: la causa principal y profunda de la crisis española es que el país ya no produce nada. El desmantelamiento de la industria en la década de 1980, debido al impacto de la globalización y a la entrada en la Unión Europea, habría dejado a España sin base industrial. Su economía habría pasado a ser una economía básicamente de servicios, con baja productividad e incapaz de absorber mano de obra. El autor señala además que el culpable de la crisis no es la burbuja inmobiliaria. Durante esa época "por lo menos España producía algo".

 

Esta tesis es muy sugerente, por lo que he ido a echar un vistazo a los datos sobre de producción industrial española en los últimos 40 años, comparándola con la de las principales economías de nuestro entorno europeo. He elegido 1970 como fecha de inicio, porque en esa época la economía española ya había hecho buena parte de su “milagro económico” y los datos permitirían observar el impacto de la crisis del petróleo y la “reconversión industrial” de la década de 1980. En el gráfico se puede observar que la economía española no se desindustrializa sino más bien al contrario, la producción industrial crece por encima de la de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Se observa el frenazo de la década de 1980, pero que es similar al de los otros países, y también el fuerte crecimiento provocado por el boom inmobiliario a partir de 1996. Obsérvese que en el caso del Reino Unido sí que se produce cierto estancamiento industrial duranteel periodo.

 

Producción industrial en 5 países europeos, 1970-2012 (1970=100)

Gráfico de la producción industrial en 5 países europeos, 1970-2012

Fuente: OCDE

 

La caída de la producción industrial desde 2007 es brutal. Aunque lógicamente haría falta un estudio de mayor profundidad, este análisis rápido apunta a que la producción industrial creció de manera consistente entre 1970 y 1996 (producción automovilística, bienes de equipo, química y farmacia…), con mucha fuerza entre 1996 y 2006, debido al auge de la construcción auspiciado por el crédito barato, y cayó de manera extraordinaria desde 2007 hasta la actualidad, rompiendo la tendencia de las últimas cuatro décadas. La burbuja inmobiliaria habría sido por tanto la verdadera responsable de la ruptura de una tendencia de crecimiento de varias décadas. En consecuencia, si queremos encontrar las causas profundas de la crisis española, habría que buscarlas en el propio boom inmobiliario, en concreto en los factores que permitieron que se produjera un boom de esa magnitud, probablemente institucionales (casta política, corrupción, cajas, regulación...) y también exógenos (entrada en el euro que propició la locura crediticia de 1998-2006).

 

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mié

26

jun

2013

Una economía de sirvientes

Portada del libro The Servant Economy

He leído The Servant Economy, de Jeff Faux. El autor propone que las políticas neoliberales de las últimas cuatro décadas, desarrolladas tanto por republicanos como por democrátas, están destruyendo a la tradicionalmente próspera clase media norteamericana. La falta de políticas redistributivas y la propia dinámica del capitalismo globalizado están incrementando las desigualdades entre los más ricos y el resto de la sociedad. Para Faux, la destrucción de la clase media dejará una sociedad en la que la mayoría de los ciudadanos, a través de sociedades intermediarias o contratas, serán meros sirvientes del 1% de la población más rica. Profesiones como “asistente personal”, “asistente de moda”, “asistente médico personal”, coach personal…  tendrán futuro para servir a esa minoría privilegiada. La movilidad social entre clases seguirá siendo muy baja.

 

La tesis de Faux no es nueva, gente como Krugman lleva años hablando del crecimiento de la desigualdad en Estados Unidos. Pero me ha gustado mucho la perspectiva de largo plazo que ha aplicado Faux en su obra, analizando el despertar de la clase media desde el New Deal y después de la II Guerra Mundial, y su retroceso desde la era Reagan. También muy acertado su énfasis en el “servicio” y sus comparaciones con otras sociedades del pasado. Recomiendo el Capítulo 11, “From  Service to Servitude”, en el que realiza una brillante (y sombría) prospección del trabajo y los trabajadores en la economía del futuro.

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